Zacatecas, 26 de junio de 2026
Desde el Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco nos pronunciamos enérgicamente contra la versión periodística publicada hoy por El Sol de Zacatecas y que ya tiene réplica en otros medios, que presenta como una «primicia» el supuesto aval ambiental de la presa Milpillas por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Esta información, filtrada de manera ventajista y sin un sustento legal, por parte de la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA) del Estado, lejos de ser un logro, constituye una muestra más de las gravísimas inconsistencias que rodean a este proyecto, pues la titular de la SAMA, Susana Rodríguez Márquez, está dando a conocer una determinación que, al día de hoy, no ha sido hecha pública de manera oficial por la SEMARNAT, lo que evidencia una clara intención de simular avances y presionar a los ejidos.
La funcionaria Susana Rodríguez Márquez carece de legitimidad moral y legal para hablar de transparencia en este proceso, pues ella figura como autora intelectual en las diversas denuncias que hemos interpuesto como Movimiento por las acciones de hostigamiento y presión para la realización de compraventa de terrenos privados bajo coacción, así como por los intentos de convencer a las autoridades comunitarias para reunirse con ella para tratar el tema de la presa milpillas. Todos estos hechos son inadmisibles y Susana Rodríguez en otras ocasiones ha arremetido en nuestra contra y minimizado nuestro movimiento.
Condenamos que una persona con este tipo de señalamientos y procesos pretenda engañar a las y los zacatecanos y violente los derechos humanos y agrarios de las y los
campesinos de la región, con esta supuesta “primicia” que deja ver más la opacidad del proyecto de la presa Milpillas más que su transparencia, pues no es posible entender cómo la titular de SAMA afirma el aval al proyecto de la presa antes de que la SEMARNAT lo publique en la Gaceta Ecológica, si no es para simular avances y presionar a los ejidos en un contexto que, además, se empieza a ensuciar con las mentiras y promesas electorales.
Asimismo, denunciamos que la Secretaría del Agua y Medio Ambiente ha intentado generar la falsa impresión de que existen acuerdos o permisos con las y los ejidatarios. La realidad es contundente: no existen permisos ni autorizaciones otorgadas en los ejidos de Atotonilco, El Potrero, Estancia de Guadalupe y Corrales. La propia funcionaria ha reconocido que las negociaciones con los núcleos ejidales serán «complejas», pero lo que omite decir es que esta complejidad deriva de la firme oposición de las comunidades, que han manifestado su rechazo rotundo al proyecto.
Lamentamos profundamente que Susana Rodríguez Márquez se haya encargado sistemáticamente de querer dejar de lado a las y los ejidatarios, desconociendo sus derechos agrarios y la voluntad popular expresada en el «No a la Presa Milpillas». Su actuar revela una vocación autoritaria que menosprecia la autodeterminación de los pueblos, al tiempo que privilegia los intereses de grandes corporaciones por encima del derecho humano al agua y a un medio ambiente sano.
Hacemos un llamado a las autoridades federales y estatales para que actúen con estricto apego a la legalidad y a los principios de transparencia y respeto a los derechos humanos. Exigimos:
- Que la SEMARNAT se pronuncie de manera oficial y pública sobre el estatus del Manifiesto de Impacto Ambiental, sin filtraciones ni simulaciones.
- El cese inmediato de cualquier acto de hostigamiento, coacción o presión contra las y los ejidatarios de la región.
- El respeto irrestricto a la decisión de las comunidades, que han dicho NO a la presa Milpillas, y el inicio de un diálogo genuino que ponga en el centro la vida, el territorio y el agua.
Nosotras y nosotros, los pueblos, comunidades y ejidos, quienes somos los que decidimos sobre nuestra tierra y nuestros territorios, les decimos claro y fuerte: ¡Aquí no hay, y no habrá, permiso para la presa Milpillas! Somos ejidos con una decisión clara expresada a través de nuestros sistemas normativos internos, y por usos y costumbres, y nuestra decisión es que no hay permiso para la muerte; no a los megaproyectos como la presa Milpillas. Esta es una respuesta para la titular de SAMA, y para todos aquellos funcionarios que siguen queriendo imponer el proyecto de la presa, lanzando “primicias” que buscan pasar por encima de nuestros derechos humanos, sobre nuestra libre determinación y sobre nuestra tierra: ¡Aquí no habrá presa Milpillas!
¡El agua es vida, no negocio!
¡El territorio y el río Atenco se defienden, gobierne quien gobierne!
ATENTAMENTE
